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Nazio Eztabaidagunea

documento de debate elaborado por la izquierda abertzale

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eitb itzali

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domingo, 23 de mayo de 2010

Conviene recordar que los cambios sociales preceden siempre a los cambios políticos


GARA. Habrá quien piense todavía que en nuestro país el cambio político que ansía la mayoría de la ciudadanía tarda mucho en llegar, que los pasos hacia un nuevo escenario democrático se dan con demasiada lentitud, que pensar tanto las cosas sólo sirve para que se marchite la esperanza y que es hora de dar un salto hacia adelante aunque se corra el riesgo de caer con mal pie. Este tipo de «ansiedad» no forma parte de la idiosincrasia vasca, ya que es una característica general de la sociedad occidental. Tampoco es seña de identidad del conjunto social, pero es cierto que en estos tiempos buena parte de la ciudadanía se identifica con ella, como lo es que otra parte observa con más calma esta evolución y considera que se tienen que producir movimientos firmes hacia delante, minimizando en lo posible el riesgo de volver a caer en errores del pasado.
No obstante, conviene no perder la perspectiva histórica a la hora de examinar el presente, irremediablemente cortoplacista, y de augurar cómo será el futuro, irremediablemente incierto. Por ello, tanto quienes se encuentran inmersos en la ansiedad como quienes transitan con relativa tranquilidad por el espacio político deberían coincidir en que, echando la vista atrás apenas tres o cuatro décadas, resulta difícil mantener esa idea de que «nada ha cambiado» en Euskal Herria. Lo que sucede es que, cuando son reflejo sólido de una sustancial transformación social, los cambios políticos no se producen de la noche a la mañana. Ni siquiera las revoluciones, que se conmemoran en una fecha precisa recogida en los libros de Historia y los calendarios oficiales, son producto de un cambio rápido. Pero esos cambios, revolucionarios o tranquilos, sólo llegan para quedarse cuando existe la suficiente base social para sostenerlos en pie durante generaciones.
También la historia de Euskal Herria está jalonada de fechas especialmente significativas y, evidentemente, sus páginas futuras seguirán subrayando unas jornadas por encima de otras, pero no son las citas en el calendario las que marcan el ritmo del cambio político, sino esa marea de fondo que están conformando decenas de miles y miles de ciudadanas y ciudadanos abertzales y progresistas. Sin este impulso social sería imposible componer fotografías tan plurales como las que se están registrando en las últimas semanas, a las que, por cierto, los medios de comunicación controlados por el unionismo español -incluido el grupo EITB- intentan, en vano, poner sordina.
El seísmo económico
En un contexto político marcado en Euskal Herria por el indiscutible avance del soberanismo -el auténtico objetivo contra el que se dirige la maquinaria represiva de los estados español y francés-, el seísmo provocado por la crisis económica global tiene que ser aprovechado por las fuerzas abertzales y progresistas para diseñar un marco político-social más justo y democrático. Sin una apuesta decidida por un nuevo modelo socio-económico será imposible afrontar ese reto. Ya ha quedado claro que aquellas frases grandilocuentes sobre «la refundación del capitalismo» o «la regulación efectiva de los mercados», o las más tímidas sobre «los brotes verdes», no eran más que cantos de sirena para mantener sedada a la ciudadanía mientras los ricos, los auténticamente ricos, se afanaban en escapar del desastre para recomponer cuanto antes su privilegiado espacio de impunidad. Lo que hay que conseguir es que esos mensajes se conviertan en el canto del cisne del actual modelo capitalista, basado en la explotación de la humanidad por una élite que ejerce el poder a través de la fuerza, entendida ésta en su sentido más amplio.
Por ello resultan especialmente peligrosos los nuevos discursos que algunos políticos vascos, secundados por asociaciones patronales y altos ejecutivos financieros, están lanzando a la sociedad para seguir adormeciendo conciencias. Esos discursos -que hablan de que «aquí no estamos tan mal», «aquí los impuestos son más progresivos», «aquí saldremos antes de la crisis»...- están prácticamente calcados de los que el Gobierno español trasladaba a la opinión pública hace apenas un año. Zapatero también presentó entonces al Estado español como la hormiga que había hecho sus deberes mientras las cigarras -prácticamente, el resto del mundo occidental- se dedicaban a hacer sonar sus alas; imploró para que le dejaran ocupar una silla en el G-20; alardeó de ser «la octava potencia económica mundial»; puso como modelo el sistema financiero español... y, cuando llegó la hora de pasar el examen final, se estrelló contra el muro de la realidad.
En Euskal Herria no podemos permitirnos mirarnos en espejos mágicos que distorsionan la realidad y reflejan una imagen comparativamente «mejor que la del otro». Hemos llegado a una encrucijada política y económica que sólo tiene dos opciones: quedarse anclados en un presente que se hunde o construir una rampa de lanzamiento que nos permita despegar hacia ese horizonte de justicia democrática que está reclamando la mayoría de la sociedad vasca.

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López dice sentirse «solidario y corresponsable con la situación de España»

GARA. El encuentro llega cuatro días después de que el Gobierno español aprobara un decreto por el que, con el objetivo de disminuir el gasto y combatir el déficit, se pretende disminuir el sueldo de los funcionarios y los subsidios de algunos pensionistas.

Ya el pasado viernes, Patxi López afirmó en el Parlamento de Gasteiz que aplicará dichas medidas de recorte de gasto aprobadas por Madrid, de forma que se disminuirá un 5% la base salarial de los funcionarios de la CAV.

En la víspera de la reunión, el lehendakari se ha referido hoy al plan de ajuste adoptado por el Ejecutivo del PSOE y a la situación económica en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. En una entrevista a la Cadena Ser, ha insistido en la necesidad de buscar «el entendimiento entre todos para lograr que Euskadi salga cuanto antes de la crisis generando empleo», y en este sentido ha dicho no desear «entrar en debate» con el diputado general de Bizkaia, «sino entenderme con él». Se ha manifestado así a las declaraciones realizadas por Bilbao esta semana en las que aseguraba, realizando una comparación con la fábula de la cigarra y la hormiga, en referencia al Estado español y la CAV, que «la hormiga no puede ni debe aceptar sumisamente las consecuencias del caos».

López ha replicado que «hay cigarras en todas partes y hay hormigas en todas partes» y que «el Gobierno de España no ha hecho cosas diferentes que no hayan hecho el resto de gobiernos europeos». A su entender, «cuando empieza la crisis, todos los gobiernos adoptan decisiones que van a inyectar liquidez al sistema financiero para que no se caiga y a poner en marcha políticas y medidas para dinamizar el empleo y las políticas de inversiones, lo que provoca un gasto que castigaron los mercados financieros porque aumentaba el déficit. Y ahora, ante ello, se imponen «medidas de restricción».

Tras insistir en que «el hecho de que Euskadi esté mejor que el resto de España» no implica «echar las campanas al vuelo», el lehendakari, para el que «sentirse solidario y corresponsable de la situación de España es también sentirse corresponsable de la situación en Europa y en el resto del mundo», ha subrayado que «son medidas [las adoptadas por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero] no tanto improvisadas, sino urgentes», con las que se siente «obligatoriamente corresponsable aquí nadie es una isla».

Urkullu: «¿Dónde está?»

Los cuatro representantes institucionales que se sentarán hoy a la mesa con el lehendakari son del PNV, cuyo presidente, Iñigo Urkullu, se ha preguntado en un acto en Eibar «dónde está López y qué hace» para combatir la crisis económica después de que, a su juicio, «ha ido corriendo a Madrid a recibir instrucciones» y, una vez conocido el recorte que pretende realizar el Gobierno de Zapatero a las pensiones y los sueldos de los funcionarios, «esta semana ha estado desaparecido».

Urkullu ha advertido que esas medidas de recorte del gasto propuestas por Madrid «deben ser diferentes en Euskadi», porque cuenta con «un autogobierno impulsado por el PNV» que le confiere una realidad «diferente que en España».

Ha agregado que su partido «no va a permitir» que se bajen las pensiones en la CAV, ni que «se imponga» el Decreto Ley del Gobierno español que contempla dicha bajada y la de los sueldos de los funcionarios, ni tampoco «que se eliminen las inversiones comprometidas», como las del Puerto de Pasaia o de la “Y vasca”.

El líder jeltzale, quien ha manifestado que el PNV está preparando la reunión de mañana con el fin de analizar estas medidas, se ha dirigido a López en estos términos: «Debe saber que esta casa se empieza por los cimientos, que están en Euskadi».
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sábado, 22 de mayo de 2010

¡Basta de Recortes! Manifestación Nacional en Bilbo, 12 de Junio


El gobierno español ha decidido recortar el gasto público adoptando medidas de marcado carácter antisocial. Entre ellas están la congelación de las pensiones en 2011 o el recorte de los salarios del personal al servicio de las administraciones públicas. Todas contribuyen al deterioro de lo público, y están en el origen de la convocatoria de huelga general en el sector público realizada por la mayoría sindical vasca para el próximo día 25.

Estas medidas forman parte de un plan más amplio. En plena vorágine especulativa, quienes gobiernan en la Unión Europea han decidido saldar la crisis sin ningún cambio en el diseño económico. No se han cerrado las puertas a esa especulación, y se han dado cientos de miles de millones de euros a la banca para que todo siga igual. Esta situación evidencia la supeditación del poder político al poder económico, pues esta es la opción política fundamental.

Deberían cambiarse las políticas, creando empleo y dando una salida progresista a la crisis. Sin embargo, se ha optado por el peor de los caminos: el de los recortes que agravarán la recesión, aumentarán el desempleo, empobrecerán a la clase trabajadora, a la vez que se degrada la protección social.

El 21 de mayo de 2009 ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE e HIRU convocamos una huelga general para exigir un cambio de las políticas. Si éstas no cambiaban -decíamos- vendrían los ajustes. Y el tiempo, lamentablemente, nos ha dado la razón: el cambio no se ha producido y los ajustes ya están aquí.

También nos hemos movilizado en marzo de este año para rechazar las reformas laborales y de pensiones. Al mismo tiempo, se han ido concretando más las intenciones del gobierno español en materia laboral: facilitar y abaratar el despido; extender los contratos basura entre la juventud; aumentar la flexibilidad y la precariedad laboral… Además, anuncian una centralización de la negociación colectiva, que supondrá, de llevarse a cabo, la imposibilidad de negociar convenios colectivos en Hego Euskal Herria. Se trata de un ataque frontal a los derechos laborales. Nos quieren robar los convenios; pretenden neutralizar nuestra capacidad de lucha por la mejora de nuestras condiciones de trabajo. Se pretende imponer a la mayoría un diseño estatal que empobrece y que los trabajadores y trabajadoras vascas no queremos.

Las decisiones del gobierno español afectan, por lo tanto, también gravemente al ámbito económico y sociolaboral vasco, a los servicios públicos, a los derechos sociales y a las condiciones laborales. Los y las trabajadoras permanecen, por su parte, excluidos de participación y consulta sobre las cuestiones que les afectan, al amparo de un marco que nos niega la posibilidad de decidir sobre nuestros derechos. Hemos denunciado muchas veces esta realidad, constatando la necesidad de un marco dotado de los instrumentos necesarios que frene la imposición de un modelo de relaciones laborales y de protección social ajeno a la voluntad mayoritaria de la clase trabajadora vasca. Sin embargo, los actuales responsables institucionales vienen recorriendo el camino exactamente opuesto.

En efecto. Las políticas de los gobiernos de Hego Euskal Herria (Gobierno Vasco, Gobierno de Navarra y Diputaciones Forales) son, en su gran mayoría, una copia de las que se aplican en Madrid. En materia fiscal se favorece aún más en nuestro ámbito a las rentas altas, empresariales y del capital. El nivel de gasto en sanidad, educación, servicios sociales o vivienda está a la cola de la Unión Europea. Gobiernos y diputaciones han aplicado con verdadero entusiasmo las recetas presupuestarias más conservadoras.

Desde que empezó la crisis esta orientación política, lejos de corregirse, se ha intensificado con recortes presupuestarios y una política fiscal continuista. Gobierno Vasco y Gobierno de Navarra han puesto sus instituciones al servicio de las decisiones que se adoptan en Madrid.

No podemos dejar de mencionar el papel que está jugando el sindicalismo español. Las medidas anunciadas por Zapatero demuestran la esterilidad de un diálogo social diseñado para dar cobertura sindical a los ataques contra la clase trabajadora. El panorama es, si cabe, más agrio en la CAPV, donde el diálogo social se escenifica con la minoría sindical. No es casual que quienes participan en esas mesas, tanto en el estado como en la CAPV y Navarra, compartan que las decisiones fundamentales en materia social y laboral se tomen en Madrid.

Es hora ya de atender a las reivindicaciones expresadas por la mayoría sindical y los trabajadores y trabajadoras de Euskal Herria, y que las decisiones sobre el modelo económico y social al que aspiramos puedan tomarse aquí.

En este sentido, creemos que los partidos políticos vascos no pueden ser meros espectadores. Deben optar entre asumir las imposiciones de Madrid o impulsar medidas urgentes frente a la crisis y en defensa de la clase trabajadora y la sociedad vasca en general. Esto requiere adoptar compromisos claros en la defensa de nuestros derechos laborales y sociales, en la defensa de un marco jurídico que nos permita decidir las políticas necesarias para garantizar esos derechos.

Por todo ello, hacemos un llamamiento a la clase trabajadora y a la ciudadanía en general a participar en la manifestación que va a tener lugar en Bilbao el próximo 12 de junio. Con esta movilización, la mayoría sindical pretendemos, más en concreto:

- Mostrar su rechazo y exigir la retirada inmediata tanto de las medidas antisociales anunciadas por el presidente del gobierno español la pasada semana, como de las reformas del mercado laboral, de pensiones y de la negociación colectiva.
- Exigir a las instituciones de Hego Euskal Herria un cambio de políticas, en la dirección de las demandas contenidas en el decálogo sindical, avalado por 132.000 firmas.
- Reivindicar un marco vasco de relaciones laborales y protección social que nos permita realizar, entre otras cosas, una mejor política de empleo, así como dotarnos de un marco de negociación colectiva blindado de ingerencias y una legislación laboral y social propia.
- Interpelar a las instituciones para que se posicionen públicamente sobre estas reivindicaciones, e instar a los partidos políticos vascos que cuentan representación en los ámbitos legislativos oportunos para que sus representantes se opongan con su voto a cuantas reformas contra la clase trabajadora puedan promulgarse.

LAB Bilbo, 19 de mayo de 2010


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Audiencia Nacional: 6 menores de edad han sido llamados a declarar por la causa del Jito Alai


La causa abierta en la Audiencia Nacional española contra jóvenes acusados de haber cometido un delito de enaltecimiento del terrorismo en el frontón Jito Alai de Iruñea en Septiembre del 2009 escribirá un nuevo episodio con la declaración de 6 menores el próximo 28 de Mayo.

Los hechos se produjeron en el marco de la celebración del Gazte Eguna de Alde Zaharra. Decenas de policías españoles y municipales de Iruñea rodearon el Jito Alai y detuvieron a cinco personas a las que acusaban de haber colocado una pancarta con fotos de presos y presas jóvenes militantes de las gazte asanbladas.

Además, más de una decena de menores de edad fueron identificados, colocados contra la pared y registrados. La propia Audiencia Nacional reconoció que no había pruebas contra las 3 primeras personas que fueron a declarar a Madrid. Sin embargo, ahora es el turno de los menores de edad, que tendrán que comparecer ante el tribunal de excepción.

Muestras de solidaridad
Si ya en la anterior ocasión, cuando fueron a declarar tres personas, se realizó una concentración de apoyo a las personas imputadas, esta vez la cita será el día 28 de Mayo viernes a las 19:00 en la calle Mercaderes de Iruñea.
http://www.apurtu.org
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Para superar la crisis: ¡soberanía!


Hego Euskal Herria se encuentra sometida al modelo económico del Estado español. Éste nos impone a la fuerza su modelo económico, político y social. La economía del estado español siempre ha sido débil y dependiente. La clase empresarial no ha sido emprendedora, no han sido más que caciques y especuladores dedicados a hacer negocios al amparo del estado. En las últimas décadas aprovechándose de los fondos de Europa y del poder del euro, se han encargado de especular con las infraestructuras, la vivienda y el suelo. Han inflado la burbuja inmobiliaria y cuando ésta ha reventado las consecuencias han sido terribles: el desplome de la economía, el aumento del paro y la acumulación de deuda.

En el estado español, las empresas, las familias y la administración están endeudadas hasta el cuello. Mientras no se paguen todas estas deudas, difícilmente se producirán nuevas inversiones, no se crearán nuevos puestos de trabajo y la economía no se revitalizará.

El Estado español ha quebrado económicamente. En mucho tiempo no levantará cabeza, no al menos hasta que liquide las deudas que tiene. Y las quiere liquidar cargándolas sobre las espaldas de los y las trabajadoras. Para ello utilizan argumentos falsos. Tenemos muy claro que en vez de discutir sobre la contención y reducción del gasto hay que poner sobre la mesa la política fiscal: cómo se recauda y cómo se reparte.

Es evidente que para Euskal Herria seguir vinculada al Estado español supone tener una piedra atada al cuello. En la medida que el estado español se ahogue, Euskal Herria también lo hará. Así de claro.
Por tanto, para la ciudadanía de Euskal Herria es imprescindible romper con las ataduras que nos impone el Estado español. Tenemos que recuperar la soberanía política y empezar a hacer nuestro propio camino. De la mano del Estado español la única perspectiva que tenemos es el precipicio.

¡DIFERENTES ADMINISTRACIONES, LAS MISMAS POLITICAS!
Hemos señalado que el modelo económico del estado español ha quebrado pero ¿cuál es la situación en Hego Euskal Herria?. Por desgracia, las políticas económicas de los gobiernos autonómicos beben de las fuentes del gobierno central debido a la falta de competencias propias y a la apuesta de las administraciones forales y autonómicas por un modelo liberal. De esta manera podemos asegurar que a pesar de ser diferentes administraciones, ponen en práctica una misma política económica. Esa política económica no da respuesta a las necesidades de la mayoría. Por eso mismo exigimos un cambio radical.

EL INJUSTO SISTEMA ACTUAL
En estos momentos en el centro de la lucha socio-económica se encuentra el debate sobre el camino a tomar para salir de la crisis. La apuesta de las administraciones y de la clase empresarial es clara: echar sobre las espaldas de la ciudadanía todo el peso de la crisis. Para ello se valen del actual injusto sistema para recaudar los impuestos y para repartir el dinero.

A través de este sistema, el dinero de las y los contribuyentes una vez recaudado se dirige hacia arriba: primero se paga el cupo, con lo que queda se financia el gobierno vascongado y luego las diputaciones. Después del reparto, con los restos se financia las entidades locales. Sin embargo, el reparto de competencias va en dirección contraria: los problemas se derivan desde arriba hacia abajo por todo el entramado institucional, desde los gobiernos autonómicos hacia los ayuntamientos. Los ayuntamientos tienen cada vez más competencias y cada vez menos financiación.

En Nafarroa la situación no es diferente. Las entidades están ahogadas económicamente en manos del gobierno foral precisamente cuando los recursos económicos y la autonomía municipal son indispensables para hacer frente a las necesidades sociales del territorio.

El dinero que se acumula en las arcas de las administraciones autonómica y foral se utiliza para seguir especulando con el suelo y las grandes infraestructuras. En Hego Euskal Herria la lista de proyectos constructivos es inacabable: Tren de Alta Velocidad, autovías, superpuerto de Pasaia, nuevo Guggenheim en Urdaibai, nuevas urbanizaciones, soterramientos de transportes públicos, etc.

¡AUMENTAR EL GASTO SOCIAL!!
Hay en cambio, otro camino para salir de la crisis y reactivar la economía. Ese camino es precisamente aumentar el gasto social. Invirtiendo en sanidad, educación, servicios sociales como escuelas infantiles, asistencia domiciliaria, comedores públicos, etc., se crearán nuevos puestos de trabajo públicos
Sin duda, ese es el camino a recorrer. En esa apuesta, el papel de las entidades locales es fundamental; precisamente son las entidades locales sobre las que ha caído una gran parte de las funciones sociales. Es cierto, como señalábamos anteriormente, que las entidades locales debido a lo injusto del sistema de reparto del dinero recaudado por los impuestos, se encuentran colapsadas económicamente. Pero tenemos muy claro que invertir en servicios sociales es el camino eficaz para salir de la crisis.

Para reducir el déficit social hay que invertir en servicios sociales. Para ello, solicitamos la moratoria de los macro proyectos que intentan poner en marcha y defendemos que toda esa cantidad de dinero sea destinada a las entidades locales para que puedan sufragar los servicios sociales necesarios.

¡A FAVOR DE LOS SERVICIOS PUBLICOS!
La creación de un Sector Público Vasco es una herramienta fundamental para la Izquierda Abertzale. Un Sector Público Vasco que transformará la realidad socio-económica a través de la construcción nacional y el desarrollo social, ayudando a conseguir el modelo de sociedad por el que luchamos: solidario, democrático, no patriarcal y al servicio de los y las más desfavorecidos.

En un modelo de construcción nacional como el nuestro, basado en la transformación nacional y social de Euskal Herria, el sector público debe dar respuestas a las necesidad de la comunidad; para ello es necesario que las administraciones se impliquen en esa apuesta, participando en el proceso. La gestión de lo público es una herramienta básica para conseguir la identidad nacional y la transformación social.
Para ello, adoptamos los siguientes compromisos:

1.- En defensa de unos presupuestos públicos de izquierdas, abertzales y participativos

Los presupuestos son una herramienta imprescindible para repartir la riqueza. Desde el momento que se trata de distribuir el dinero para hacer frente a las necesidades de la sociedad, es totalmente necesario que en la elaboración, discusión y aprobación de los presupuestos, se garantice la participación lo más directa posible de la ciudadanía.

2.- Reivindicar unas fuentes de financiación fuertes y seguras.

Exigimos una financiación municipal justa, digna y suficiente.

3. – Hacer frente a la privatización de los servicios sociales y garantizar por parte de los ayuntamientos los servicios sociales públicos básicos.

Hoy en día en Euskal Herria, a consecuencia de la política neoliberal que se está aplicando desde las distintas administraciones se esta potenciando la privatización de los servicios sociales, poniendo en peligro los servicios universales.

Esto tiene consecuencias graves y provocará que sólo las personas con recursos económicos puedan tener opción a beneficiarse de los servicios sociales básicos.

4.- Apuesta por el reparto de riqueza

El reparto de la riqueza significa trabajar y luchar a favor de una política fiscal progresiva y una política presupuestaria redistributiva.

En esta línea de intervención socioeconómica, queremos mostrar nuestro apoyo al la huelga convocada por la mayoría social vasca en defensa de los servicios públicos y el aumento del gasto social.

LA CONSTRUCCIÓN NACIONAL, AL SERVICIO DEL CAMBIO POLÍTICO Y SOCIAL.
La Izquierda Abertzale en el camino hacia la construcción nacional y la transformación social defenderá en las instituciones las reivindicaciones sociales promovidas por el movimiento popular, social y sindical.
Y es que para promover cambios estructurales además de las condiciones sociopolíticas creadas por las movilizaciones y la presión social es necesario poner los medios institucionales al servicio de la construcción nacional y de la transformación social.

En este sentido, el programa socio-económico de la Izquierda Abertzale buscará poner los medios de las instituciones al servicio del cambio social.

El cambio social y el cambio político están íntimamente relacionados, cada avance social alimenta el cambio político y cada cambio político promueve la transformación social. Es por ello que a las reivindicaciones sociales hay que añadirles el objetivo de la actual fase política que no es otro que abordar un proceso democrático que abra las puertas al reconocimiento de los derechos que le corresponden a Euskal Herria.

Ezker Abertzalea 2010.05.21


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Marginación lingüistica contra los euskaldunes


Hizkuntz Eskubideen Behatokia presentó ayer su informe anual, en el que destacaron haber tramitado más de 1.400 casos durante el pasado año. En la comparecencia también presentaron a la nueva directora: Garbiñe Petriati sustituye a Paul Bilbao.
Hizkuntz Eskubideen Behatokia presentó ayer su informe anual sobre las vulneraciones lingüísticas que padeció la ciudadanía vasca durante el pasado año. En 2009, Behatokia tramitó más de 1.400 casos, una cifra que se ha incrementado con respecto a años anteriores.
Paul Bilbao, secretario de Kontseilua y presidente de Behatokia, destacó que «las administraciones no priorizan la ga- rantía de los derechos lingüísticos» de los euskaldunes. «Los derechos lingüísticos -continuó Bilbao- quedan en un segundo plano, y la vulneración de los mismos no acarrea ninguna consecuencia».
Con el objeto de garantizar los derechos lingüísticos de la ciudadanía vasca, resulta «imprescindible un punto de inflexión en las políticas lingüísticas», censuró el nuevo secretario general de Kontseilua.
Garbiñe Petriati, quién realizó ayer su primera comparecencia como nueva directora de Behatokia, incidió en que «haber tramitado más de 1.400 expedientes lleva a reafirmar que es necesario un punto de inflexión».
Asimismo, Petriati subrayó que las instituciones, en teoría encargadas de «velar por estos derechos, deberían dar un giro de 180 grados en sus políticas». Y expuso sus argumentos. En primer lugar, recalcó que este trabajo constata «por enésima vez que las administraciones, tanto de Ipar Euskal Herria como de Hegoalde, vulneran los derechos lingüísticos de los euskaldunes». En segundo lugar, citó que «la conciencia de los euskaldunes sobre sus derechos lingüísticos se ha incrementado, por lo que resulta incomprensible que no se atienda a sus reclamaciones».
Por administraciones
Con los datos de este pasado 2009 en la mano, desde Behatokia advirtieron que en el caso de Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa, el cambio del articulo 75 de la Constitución francesa «no ha tenido ninguna influencia, de modo que el euskara sigue siendo invisible». Sobre la Administración española, destacaron que su postura sigue siendo de rechazo impetuoso.
«Pese a las reclamaciones del Defensor del Pueblo, remarcaron que en la administración pública en Nafarroa prácticamente sólo existe el castellano. Y en cuanto a Lakua, dijeron que «han hecho oídos sordos» y no se han percibido cambios en los mecanismos para garantizar los derechos lingüísticos
Con el de ayer, ya son nueve los informes presentados por Behatokia, y constatan que «se mantienen los puntos negros». Según Petriati, en 2009 en el sector de la sanidad «se rompieron todas las marcas, ya que las administraciones menosprecian el derecho a recibir una atención digna en euskara».
Asimismo, sobre el aspecto cuantitativo del informe anual, la gerente del organismo, Arantza Haranburu, precisó que el servicio Euskararen Telefonoa «cada vez está teniendo más éxito». Según consideró, esto se debe a que la ciudadanía vasca cada vez tiene «más conciencia de las vulneraciones al euskara» y a que Behatokia demuestra «efectividad» en la respuesta a estas demandas.
Respuesta a las quejas
En total, en los 365 días de 2009 se abrieron 1.415 expedientes, más que en otros años. Arantza Haranburu también resaltó que «el número de respuestas a las quejas que Behatokia emitió a las instituciones también ha crecido».
No obstante, en opinión de Haranburu, aunque las respuestas se hayan incrementado, «muchas veces no guardan relación con la adopción de nuevos mecanismos que garanticen la no vulneración de los derechos de los euskaldunes». «Por eso, resulta necesario tomas medidas concretas», finalizó la gerente de Behatokia.
50 felicitaciones
El servicio `Euskararen Telefonoa', además de recibir quejas, destacaron que en 2009, se recogieron 50 felicitaciones dirigidas a empresas, servicios o instituciones por el respeto hacia el uso del euskara.
«Administrazioentzat ez da lehen mailako arazoa»
Kontseiluko idazkari nagusi eta Behatokiko lehendakariak, Paul Bilbaok, agerraldian aipatu zuenez, «euskaldunon hizkuntza-eskubideen bermea ez da lehen mailako arazoa administrazioentzat eta euskara askatasunean erabiltzea galarazten zaio euskal hiztunari».
2009an 1.400 espediente baino gehiago bideratu zituen Behatokiak. Justizia arloan, kexa askoren artean, «herritar bat Aretxabaletako bake epaitegira joan zen jaiotzera zihoan haurra euskaraz erregistratzerik izango zuen galdetzera. Herritarrak euskaraz egin zuen galde, baina langileak gaztelaniaz eta modu txarrean egin zion harrera; ea haurra euskaraz erregistratzen lehena izan nahi ote zuen galdetu zion ironiaz».
Lan eta gizarte arloko kexetako batek honela dio: «Herritar batek 16.15 aldera, Donostiako Gizarte Segurantzako egoitzara deitu eta euskaraz bazekien galdetu zion telefonoa hartu zuen langileari. Honek `a estas horas no' erantzun zion. Euskaldunak ea ordutegi murritzagoa ote zuten galdetzean, langileak deia moztu zion».
Hizkuntz eskubideen urraketaz euskal hiztuna «gero eta kontzienteagoa da», horregatik, Behatokiak ulertezina deritzo administrazioek ezer ez egiteari.
http://www.gara.net/paperezkoa/20100521/200462/es/behatokia-presenta-1400-casos-mas-reclama-un-punto-inflexion
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Dolor

Resulta paradigmático que el llamado Plan de Convivencia de Ares y López no consiga ni siquiera el consenso del Parlamento trucado de las tres provincias. Si de lo que se trata es de educar en valores positivos, los cimientos del plan pasan, necesariamente, por reconocer que la violencia del Estado desató aquí la violencia de respuesta. El dolor es universal y lo que pretenden Ares y López es pasar por encima de mucho dolor. La Ley del embudo.
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Dinero que se debe suprimir


Cuando sobreviene la radical catástrofe económica, o sea, el naufragio total de un sistema -y en eso estamos- los que viven acomodados en él organizan las últimas inmoralidades en nombre de una dogmática que no están dispuestos a revisar honestamente. Dogmática que aparece en los libros santos de su poder. ¿O acaso no se asientan en dogmas miserables algunos copiosos gastos que declaran intocables las administraciones públicas? ¿Quién puede defender razonablemente que un país sin potencia efectiva en el ámbito internacional declare imprescindible el presupuesto militar, siempre tan elevado? ¿Quién podría alegar razones terminantes para mantener presupuestos destinados a fomentar un prestigio internacional que no existe? ¿Cómo es posible que en los impresos para declarar la renta figuren partidas destinadas al mantenimiento de una iglesia? ¿Quién es capaz de sostener honestamente que el sindicalismo ha de estar respaldado por el estado? ¿Con qué razones un gobierno puebla de funcionarios el país al mismo tiempo que derrama medios prácticamente incontrolables para crear una casta paralela de asesores con funciones propias del funcionariado o de representantes suyos en consejos de administración de oscura eficacia? ¿Quién puede tolerar que al margen del presupuesto de protocolo los ministros y sus próximos manejen un dinero de libre disposición, que no han de justificar más que con su firma? ¿Es compatible con la libertad de opinión que los parlamentarios pueden ejercer su profesión particular o gestionar negocios que, tantas veces, cruzan la fina línea roja de la decencia o dan lugar a una sospecha popular desprestigiante para las instituciones? ¿Se suma todo eso cuando se decide congelar los salarios del trabajador de base, abaratar el despido, debilitar las pensiones, acrecentar la imposición indirecta y agotar las disponibilidades públicas en el apoyo a instituciones financieras que hacen un uso corrompido de esas ayudas incompatibles con el libre mercado?
Todo esto bien merece una campaña pública por parte de una prensa que no actúa con transparencia por estar generosamente regada con beneficios estatales o apoyos financieros, influida por una jerarquía religiosa que maniata el libre pensamiento o huérfana de una presencia sindical efectiva y digna en la calle.
Como ciudadano que cree en la fuerza democrática del pueblo, ahora limitada y perseguida mediante múltiples expedientes, me complacería que el estado recusara la guerra como remedio de los conflictos -con el consiguiente ahorro presupuestario-; como cristiano me gustaría que la Iglesia se enfrentara con la posible realidad de su pobreza y tornara al espíritu caminante de su fundador; como trabajador exijo que las fuerzas sindicales dependan de sí mismas, renuncien a la satrapía y den respuesta inmediata a la deshonestidad de los gobiernos, sobre todo cuando esos gobiernos se reclaman de izquierda y obreristas. Las armas crean la guerra, las religiones institucionalizadas blasfeman con infinita frecuencia y los sindicatos presentes que medran al amparo del Estado son expresiones represoras de la capacidad popular para buscar la justicia en la calle. ¿Acaso la realidad cotidiana que contempla el pueblo puede juzgar estas peticiones como generadoras de desorden social? Den razones suficientes de ello los gobiernos que alimentan la violencia y la arrogancia en las fuerzas de orden público; que prostituyen el sindicalismo; que ayudan a los poderes financieros a mantener arrodillados a los que se ahogan en la envenenada piscina del crédito. Den razones acerca del desorden que al parecer significa el pueblo en la calle las iglesias que acumulan riqueza mientras en sus templos instalan cepillos para perpetuar el hambre. Den razones acerca de la contención social que exigen esos sindicatos que tras reunirse con banqueros y gobernantes declaran su tibia voluntad de organizar posiblemente y sine die una manifestación de banderolas y altavoces verbeneros cuando la pobreza ya ha debilitado la energía de los trabajadores, muchos de ellos envenenados por sus comisarios políticos. ¿Dónde está ya la calle? ¿Acaso están locos o merecen un castigo judicial o una persecución empresarial los que reclaman ese combate sin otras armas que aquellas de la razón, tan escarnecida desde una enseñanza cada día más penetrada de mendacidad moral? Cuando los que presenciamos en vivo la contaminada transición, que llevó a muchos periodistas y políticos a cambiar el color de su piel para lucrar el beneficio de la modernidad, auguramos el dramático futuro que nos esperaba fuimos arrollados como seres ajenos a la realidad e incluso calificados como inductores de la violencia. Pues ahí están los resultados. Si algún medio de comunicación de alcance estatal se comprometiera con la tarea de lavar la ropa en el río procedería a construir una contabilidad de frases, de promesas y de afirmaciones que hoy servirían para que los jueces pudiesen con justicia y claridad -¡ay, que esperanza!- someter a juicio a los que ocultaron la memoria histórica con su vacua retórica de la reconciliación. ¿Con quién hay que reconciliarse: con el Estado que ha perpetuado el espíritu de la rebelión, con la Iglesia que aún no ha recusado su carta franquista, con la Banca que ha asaltado el tesoro nacional en nombre del equilibrio financiero, con los que encendieron la hoguera de los odios que trataba de aplacar la República, con los personajes que pasean con sombrilla? Sí, ¿con quién hay que reconciliarse? ¿Con los sindicatos que fueron expulsando de su dirección a los dirigentes que sufrieron cárcel y violencia? ¿Con quien hay que reconciliarse? ¿Con la Corona heredera del dictador? ¿Con las fuerzas policiales que deciden quién es violento y condenable? ¿Con los socialistas que han olvidado con deslealtad consciente el puño que sostiene una rosa tan ridícula como falseada genéticamente? ¿Con la derecha que sigue estando ahí, como entonces, y que maneja las palancas del gran motor social? Dura reconciliación, sobre todo en presencia de quienes hoy rompen la hucha de los trabajadores para extraer la última moneda que contiene e invertirla en la postrera jugada de una salvación pervertida. Pero en esta sociedad que nos tritura ¿de que están tratando realmente los que la dirigen? ¿Qué quieren ya de nosotros: la piel que nos han arrebatado para hacerse sus zapatos nuevos? Recordemos la letra de la canción: «Esos zapatos no son para caminar».
Cabe finalmente una reflexión de fondo sobre el infausto periodo histórico que vivimos. Hablo ahora de nosotros, de los ciudadanos que andamos al fresco sin otra satisfacción que ganar una copa de fútbol, de tenis o de baloncesto. ¿Qué hacemos como ciudadanos para que nos arrolle de tal forma la gran y desordenada ola con que los poderosos nos barren la playa? No hacemos gran cosa, aparte de repetir esa terrible y dantesca frase de «esto es lo que hay» mientras tratamos en muchos casos de recoger la miga que se la ha caído al que está delante de nosotros en la cola. En el Estado español solamente veo brotar la energía en Euskadi o en Catalunya, donde los gobiernos de ocupación no aciertan a cohibir la expresión popular, que está renaciendo. En Madrid no observo movimiento alguno, salvo el de algunas banderas republicanas que salen a la calle para respaldar en ocasiones a quien con su vida y sus acciones niega el verdadero espíritu de la República. Los sindicatos estatales dicen que tal vez organicen una manifestación, pero que no renuncian a sentarse en la mesa social. Y es que no hay nada como sentarse a la mesa.
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